BONA SATURNALIA

io saturnlia

En el antiguo Imperio Romano, la fiesta del solsticio era el acontecimiento social más importante del año y se llamaba Festival de Saturnalia en honor a Saturno, el dios de la agricultura y las cosechas. El Sol Invencible (Sol Invictus) era otro de los dioses favoritos, cuyo nacimiento se celebraba el 25 de diciembre.

Cuando las tareas en el campo se terminaban y llegaba la noche más larga, los romanos se relajaban, colgaban la toga en el armario, se vestían de forma informal y se olvidaban por unos días de las reglas que les oprimían durante el resto del año. Todo empezaba en el templo de Saturno, con un estupendo banquete (lectisternium) y al grito multitudinario de “Io, Saturnalia”.

El poeta Catullus (84 a.C-54 a.C) decía que eran “los mejores días” y Séneca El Joven (4 a.C-65 d.C) que “toda Roma se volvía loca” durante las fiestas: “La multitud se deja llevar por los placeres”, escribió.

Pero, como ocurre ahora con la Navidad, también había quien no quería ni oír hablar del tema: Plinio el Joven (63-113) cuenta que se aislaba en unas habitaciones de su Villa Laurentina: “Especialmente durante la Saturnalia, cuando el resto de la casa está ruidosa por la licencia de las fiestas y los gritos de festividad. De esta forma, no obstaculizo los juegos de mi gente y ellos no me molestan en mis estudios”. Cicerón (106 a.C-43 d.C) también se refugiaba en su casa de campo.

Los romanos salían a la calle a bailar y cantar con guirnaldas en el pelo, portando velas encendidas en largas procesiones. La Saturnalia era una ocasión para visitar a los amigos y parientes e intercambiar regalos.

Quizás lo más curioso era el intercambio de roles: los esclavos actuaban como amos y los amos como esclavos. Incluso se les dejaba usar las ropas de su señor. Ese trato era temporal, por supuesto. Petronio (396-455) hablaba de un esclavo imprudente que preguntó en algún momento del año si ya era diciembre.

Los hijos también invertían los papeles con sus padres y pasaban a ser los jefes de la casa. Además, cada familia tenía que elegir un rey de la Saturnalia o señor del desgobierno, que podía ser un niño. Ese “rey de mentira” presidía las fiestas, y se le tenía que hacer caso, por muy extravagantes y absurdas que fuesen sus órdenes.

Se cerraban las escuelas, los tribunales y las tiendas, se paraban las guerras, se liberaba a los esclavos, y los romanos cometían todo tipo de excesos con la bebida y la comida.

Era la fiesta de la libertad y la desinhibición, y se organizaban juegos, bacanales, bailes de máscaras y espectáculos desenfrenados que estaban prohibidos el resto del año. Los cristianos utilizaban el término saturnalia cuando querían decir orgía.

Las fiestas de Saturnalia comenzaban el 17 de diciembre y su duración varió a lo largo de los años. Cada vez era más larga, como ocurre ahora con la Navidad. Al principio, era un día. A finales del siglo I, duraban una semana. Hubo intentos de acortar las fiestas por parte del Emperador Augusto, pero también hubo quien propuso que se alargaran hasta finales de enero.

Parece bastante claro que Jesucristo no nació en diciembre. Es muy improbable que los pastores durmiesen con sus ovejas a la intemperie en diciembre, cuando las temperaturas en Judea caían hasta bajo cero y era época de lluvias. Pero, ¿por qué se celebra el 25 de diciembre el nacimiento de Jesús?

BONA SATURNALIA OMNIBUS

 

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LLEGARON, VIERON… Y SE RINDIERON

bassanoVENI, VIDI, VICI dijo Julio Cesár hace ya unos siglos en una de sus campañas militares. Nuestros chicos que han estado en el intercambio con alumnos del Liceo Brocchi de Bassano del Grappa no se rindieron ante las huestes enemigas, pero sí ante los encantos de esta región del norte de Italia, el Véneto, y sobre todo ante ese rincón llamado Bassano, lugar que cautivó y albergó durante seis meses a un personaje clave de la historia contemporánea en su campaña militar en Italia. El palacio donde se alojó por entonces, hoy día es una bella librería ¿De quién se trata?

Gracias a todos, en especial a Julita y a Marisa. Ahora nos queda cautivarles a ellos… pero eso será en mayo. A presto!

EL HALLOWEEN ROMANO, LA LEMURIA!!

Lares-los-Penates-y-los-Manes

La festividad de Halloween, que los inmigrantes irlandeses llevaron a América del Norte, no es tan ajena a nuestra cultura como pudiera parecer, ya que los griegos y, sobre todo los romanos, también celebraban la terrorífica noche de la Lemuria, la de los espíritus y fantasmas más malignos.

La conservadora del Museo Nacional de Arte Romano (MNAR) de Mérida Pilar Caldera ha explicado que los romanos dedicaban una semana al año a recordar a sus difuntos en la denominada fiesta de las Parentalias, que, como todos los rituales relacionados con la muerte, son “una mezcla de tradición, superstición, religión y magia”.

Durante Parentalias, los romanos, al igual que ahora, limpiaban las sepulturas de sus familiares y les llevaban flores, “como símbolo de la fugacidad pero también de la alegría de la vida”, además de quemar incienso o colocar en las tumbas un tubo de libaciones para que los muertos pudieran revitalizar su alma con leche, miel o vino.

Muchos de los rituales funerarios de la cultura grecolatina han pervivido hasta nuestros días, como la misa funeral de los nueve días o el banquete funerario, que se realizaba hasta hace poco en los pueblos españoles y se mantiene aún en países como Estados Unidos.

Según Pilar Caldera, “el romano no le tiene miedo a la muerte física, pero sí teme y mucho a la muerte definitiva, que es el olvido”.

Por ello, las tumbas se colocaban en los caminos de acceso a las ciudades, siempre fuera de ellas, con inscripciones en piedra para que los difuntos pudieran ser recordados y evitar morir para siempre.

Así, las inscripciones funerarias encontradas transmiten, en palabras de Caldera, una idea que podría resumirse en un mensaje casi poético: “Cuando llegues a la vera de mi sepultura, cuidado, no la pises; detente un momento y piensa, ese que tú eres, yo fui; ese que yo soy, tú serás. Pronuncia mi nombre alto y sonoro y deséame que la tierra me sea ligera”.

Tierra leve, o pesada

“Sit tibi terra levis” es quizá una de las locuciones latinas que más han perdurado con el paso de los siglos pero también existe la contraria: “Sit tibi terra gravis”, que la tierra te sea pesada, lo que se buscaba para aquellos espíritus que ellos consideraban más dañinos y a los que había que conjurar en la terrible noche de la Lemuria, que se celebraba el último día de las Parentalias.

Los lemures o fantasmas romanos eran aquellos espectros que, por unas circunstancias u otras, no habían podido realizar bien su tránsito hacia la muerte con los rituales que ellos consideraban necesarios, como ponerlos en el suelo, en contacto con la tierra, antes de expirar.

Por ello, los suicidas y en especial los ahorcados eran considerados espíritus especialmente dañinos, al igual que los niños, que eran vistos como almas “díscolas y muy enfadadas por no haber tenido la oportunidad de vivir”.

Precisamente, era a estos difuntos al que el romano deseaba el “Sit tibi terra gravis” e incluso colocaban en sus sarcófagos piedras en el cuerpo y “clavos de bronce que aparecen junto a algunos esqueletos a ambos lados de la cabeza, destinados a fijar el cuerpo a la tierra para que no se levante”.

La noche de la Lemuria, la noche más terrorífica para los romanos, es la dedicada a recordar y a conjurar a esos espíritus con una ceremonia en la que el “pater familias” se colocaba hasta siete judías blancas en la boca, un alimento considerado impuro y al mismo tiempo mágico por su forma de feto.

Mientras el padre daba hasta siete vueltas a la casa y expulsaba cada una de las judías, parte de la familia hacía ruido en una especie de “cacerolada” para ahuyentar a los espectros malignos, y otros barrían de dentro a fuera con la misma intención, al tiempo que repetían una antigua salmodia.

La Lemuria “era una noche en la que se tenía el profundo convencimiento de que las puertas estaban abiertas y que se producía la comunicación entre un plano y otro de estas almas”, algo que, a juicio de Caldera, “tiene mucho que ver con Halloween”, a pesar de que esta celebración tiene su origen más directo en el Samhaín celta, y también con todas las festividades en torno a los muertos que se celebran en Latinoamérica.

Pilar Caldera lo tiene claro, aunque los romanos tenían muchos dioses y ceremonias públicas que eran obligatorias, su auténtica fe giraba en torno a los dioses “Manes”, los espíritus de sus antepasados, que son considerados sus protectores y los de su hogar.

“El romano, cuando necesitaba ayuda, se encomendaba a ellos”, algo que hoy en día seguimos haciendo creyentes y ateos, en la creencia que tenemos de que nuestros familiares muertos nos siguen cuidando desde el más allá. Y es que todos, somos muy romanos, aunque no nos demos cuenta de ello.

Diario.es

Y tras leer este artículo, Lemuria hace referencia a los “fantasmas” en la Antigua Roma, pero ¿qué otro significado conoces para este término?.

MIRAD, ¡LA MAGNA GRECIA!

 

Estas son unas imágenes para que os hagáis un idea de todo lo que Sicilia guarda. Los templos están uno en El valle de los templos (Agrigento) y otro en Selinunte. ¿Os hacéis una idea del enclave del teatro de Taormina? Solo por contemplar las vistas desde allí merece la pena subir a esta localidad siciliana. Y ahí va la pregunta, ¿de dónde viene el nombre de esta ciudad? taormina-theatre-grec

VISITA A LA OLMEDA

El miércoles 10 de octubre visitamos junto con los alumnos de clásicas de Bezana La Villa Romana de la Olmeda. Después de ir en varias ocasiones sigo pensando que es muy recomendable acercase hasta Saldaña y, tras recibir la acogida de Marciano, escuchar a los guías que de forma amena y didáctica cuentan la historia de la villa y su descubrimiento. El museo ya en el pueblo, y recientemente remodelado, también está lleno de curiosidades y de restos de esa Hispania de los siglos II al IV d. C.

Entre otras cosas son magníficos los mosaicos que se han conservado, en especial el que nos relata un mito que tiene como protagonista a Aquiles, pero, ¿quién me recuerda la historia representada? Y hablando de mosiacos, sin desmerecer a los de la Olmeda, el  propio guía mencionó en varias ocasiones otra villa romana con mosaicos de gran valor e interés, ¿de qué villa habló?

EL INTERCAMBIO, EN MARCHA

Tras la buena experiencia de hace dos años, este curso hemos iniciado de nuevo los contactos, y ya los preparativos, para volver a Bassano del Grappa en el Véneto y encontrarnos con los alumnos del Liceo Brocchi y con algunos de sus profesores. La experiencia como intercambio, los lugares visitados y las amistades engendrados han hecho que Julita y yo queramos poner en contacto una vez más a un grupo de alumnos del IES Alísalo con esta bella región del norte de Italia. De nuevo Venecia, Verona, la montaña prealpina y…Milán, aunque sea desde el avión.

Quedan todavía casi dos meses pero ya estamos en el viaje, en ese viaje que todos vivimos antes incluso que el viaje mismo.

Y hablando de viajes, ¿qué personajes conocéis de la mitología grecolatina que hayan realizado viajes que se hayan convertido en auténticas aventuras? Pero, os pregunto además, ¿hay acaso viaje posible sin que sea ya per se una aventura.

Ahí os dejo esta viajera reflexión de hoy….además de unas fotos del intercambio pasado.

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